Los ejidos de Sonora

ejidos de Sonora | Fotos: Internet

La extensa tierra que conforma el territorio de este valioso estado, está conformada por diversos elementos cuya magnitud e importancia no les permite englobarse en una sola palabra. Sonora es uno de los estados de la República mayormente reconocidos por su gran aportación a la economía del país, sin embargo, la entidad posee otros recursos mucho más significativos. 

Las tradiciones que se arraigan a la región son solo un tesoro más que a lo largo de los años incontables generaciones han resguardado. Si hay algo que caracteriza al estado son sus incontables comunidades, cada una con características diferentes que la diferencian. 

De acuerdo con los datos del INEGI, Sonora cuenta con una población aproximada de 2,945 millones de personas. 

¡Hablemos de los ejidos de Sonora! 

Foto: Internet

Sonora es una de las ciudades cuya extensión territorial de 179.355 kilómetros cuadrados, alberga grandes y pequeñas comunidades importantes para el desarrollo del estado. La entidad está conformada por cientos de ejidos, cuyas tradiciones y habitantes las vuelven únicas. 

Ejido las Guayabas, Carbo, El Claro, Los Hornos, Casa Grande, 15 de Mayo, Mulatos, Santa Ana, 16 de Septiembre, Rayon, Ejido El Bajío, Ejido Yecora, Ejido Caborca, El Coyotillo, San Lorenzo, La Cebadilla, Las Parras, Cuauhtémoc, El Adivino, Rancho Viejo, Vicente Guerrero, El Coyotito, Los Molinos, Zamora, El Carrizo, Independencia, El Claro, Santa Martha, Los Hornos, La Poza, Río Yaqui, Ejido El Bajío, Sonoyta Pápagos, Nayarit, Esperanza, Pueblo Viejo, San José de Guaymas, Mulatos,

La Nariz, Saqui, Las Norias, Granados, El Sabino, El Rosario, José María Morelos, Morelia, Desierto de Sonora, Arizpe, Piedras Verdes, La Cebolla, Ejido El Bajío, El Rosario, El Yaqui, Puebla, Cajeme, Banamichi, División del Norte, Puerto Arturo, Emiliano Zapata, El Rodeo, El Sabino, El Claro, Los Hoyos, San Bernardo, Caborca, San Juan, San Marcial, Los Tajitos, Ignacio Ejido El Bajío, Pesqueira, Terrenate, Moctezuma, San José de Netora, Pitiquito, El Plomo, La Unión, Mochipaco, Llano Colorado, Soyofa, Huasabas, Santo Domingo, Ejido Nacori Grande y más. 

Pero, ¿por qué se les llama ejido? Se le denomina ejido a las porciones de tierra de uso público que pueden ser propiedad de un municipio o de un estado. 

De acuerdo con la Constitución Mexicana, existen tres tipos de tierras ejidales: tierras parceladas, tierras de uso común, tierras para el asentamiento humano. 

Tierras parceladas –  estos espacios son propiedad de alguien, quien además tiene el poder para concederle los derechos a alguien más (pero no de venderlas). Quienes poseen estos territorios tienen la posibilidad de disfrutar o utilizar los bienes que ahí se produzcan. 

Tierras de uso común – se ubican cerca o entre los límites de otros terrenos. A diferencia de las parceladas, estas son zonas comunes (podría decirse que públicas) que todos los habitantes pueden utilizar, con la única condición de que no pertenecen a nadie. 

Tierras para el asentamiento humano – estas son propiedad del estado y por lo tanto es el mismo estado quien se encarga de repartirlas entre las personas para que habiten en ellas. Las personas que fueron beneficiadas con el espacio no tienen total libertad en cuanto al uso de las tierras (como si fueran propias).

Revolución Agraria en México 

Cuando ocurrió la Revolución Agraria en el país, el Estado expropió grandes fracciones de territorio a los hacendados para así repartirlas entre las personas que no tenían patrimonio, o sea, los más desfavorecidos. 

Con la repartición de tierras, los terrenos podían trabajarse, más no venderse, aunque sí podían heredarse a futuras generaciones o a miembros de la misma familia. Fue ahí donde se les dio el nombre de ejidatarios.  

Con información de Relación de localidades ejidales de Sonora. 

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